16 Oct Casi 4 de cada 10 adolescentes consume bebidas energéticas y 1 de cada 9 las mezcla con alcohol
El consumo de bebidas energéticas entre adolescentes se ha convertido en un motivo de preocupación por su elevada accesibilidad y popularidad y por su posible relación con otros consumos de riesgo. Según datos del Plan Nacional sobre Drogas, el consumo del último mes de bebidas energéticas en adolescentes (14-18 años) es del 38,4% y hasta un 15,2% las mezcla con alcohol.
SOCIDROGALCOHOL sensible a esta realidad y con motivo de las 53 Jornadas Nacionales y 8.º Congreso Internacional de SOCIDROGALCOHOL, aborda este tema entre profesionales de las adicciones. La evidencia científica afirma que el consumo de bebidas energéticas antes de los 14 años se relaciona con un mayor riesgo de iniciarse posteriormente en el consumo de otras sustancias.

Las bebidas energéticas contienen como principal componente activo la cafeína y su consumo se ha relacionado con diferentes problemas de salud. En el ámbito físico, los estudios han descrito asociaciones con aumentos de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, arritmias y problemas gastrointestinales y endocrinos, entre ellos alteraciones relacionadas con la diabetes. En cuanto a la salud mental, su consumo se ha relacionado con ansiedad, insomnio, irritabilidad y síntomas depresivos.
La investigadora de la Universidad de Deusto, Gema Aonso, llama a la cautela: “Es importante señalar que muchos de estos estudios son transversales, por lo que es difícil analizar la relación causa-efecto”. La elevada prevalencia del consumo de bebidas energéticas entre los jóvenes responde, según la investigadora, a una combinación de factores. Son productos baratos, accesibles y fáciles de encontrar, además de contar con una importante presencia en la publicidad, el deporte y las redes sociales.
Esta normalización contribuye a que muchos adolescentes las perciban como un refresco más y no sean plenamente conscientes de sus posibles riesgos. La adolescencia constituye además una etapa especialmente vulnerable. La búsqueda de nuevas experiencias y sensaciones, una mayor impulsividad y una menor percepción de las consecuencias a largo plazo pueden favorecer la experimentación con sustancias y otros comportamientos de riesgo.

Aonso ha puesto además el foco en una práctica especialmente extendida entre los jóvenes: la mezcla de bebidas energéticas con alcohol, que añade un factor de riesgo al consumo y constituye uno de los aspectos que preocupa especialmente desde el ámbito de las adicciones.
Sergio Fernández-Artamendi, presidente del Comité Científico, ha asegurado que los contenidos del programa en el marca de las Jornadas están especialmente cuidados y responden a los retos actuales que los profesionales de las adicciones encuentran en su trabajo diario: “Las jornadas ponen sobre la mesa la necesidad de continuar avanzando en la investigación y la prevención de los consumos de riesgo, especialmente entre adolescentes y jóvenes, y de prestar atención a productos y comportamientos que, pese a su normalización social, pueden constituir factores de riesgo para la salud y para el desarrollo posterior de problemas relacionados con las adicciones”.
Por su parte, Benjamín Climent, presidente de Socidroagcohol, ha puesto el foco en la diversidad de temáticas y profesionales de prestigio que estos días se dan cita en Sevilla: “Socidrogalcohol es la sociedad científica española de adicciones más antigua de España y llevamos más de medio siglo aportando formación, investigación, evidencia científica y acompañamiento a los profesionales con una perspectiva multidisciplinar, holística y humana”, ha concluido.

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